jueves, 29 de enero de 2015

Truman Capote



"La ansiedad, como dice cualquier psiquiatra costoso, es causada por la depresión, pero la depresión, como dirá el mismo psiquiatra en una segunda visita, después que se ha pagado la otra sesión, es causada por la ansiedad. Toda esa tarde giré en ese monótono círculo vicioso. Por la noche, los dos demonios se habían combinado."


 Truman Capote en Féretros tallados a mano.




Foto: nadia estebanez


martes, 16 de septiembre de 2014

Crimen - Gustavo Cerati


No Hay lógica en la elección realizada, faltan varios... 









Últimamente los días y las noches se parecen demasiado, si algo aprendí en esta ciudad es que no hay garantías nadie te regala nada, todo podía terminar terriblemente mal, pero este caso había que resolverlo.

La espera me agotó
no se nada de vos
dejaste tanto en mi
En llamas me acosté
en un lento degradé 
supe que te perdí

Qué otra cosa puedo hacer  
sin olvido moriré pecado olvido moriré
y otro crimen quedará 
otro crimen quedará sin resolver

Una rápida traición
salimos del amor
tal vez me lo busqué
mi ego va a estallar
ahí donde no estás
los celos otra vez

Que otra cosa puedo hacer
sin olvido moriré
y otro crimen quedará
otro crimen quedará sin resolver

No lo sé
cuanto falta no lo se
si es muy tarde
no lo se
sin olvido moriré

Otra cosa puedo hacer
que otra cosa puedo hacer

Ahora se lo que es perder

y otro crimen quedará
otro crimen quedará sin resolver.

Gustavo Cerati.



lunes, 8 de septiembre de 2014

jueves, 28 de agosto de 2014

Obra de teatro: "Me desconozco pero tengo memoria"


Obra de teatro: "Me desconozco pero tengo memoria"
de Leandro Airaldo

con Sol Rodríguez Seoane

Estreno Viernes 5 de Septiembre 21hs 
Vera Vera Teatro - Vera 108 - Capital Federal







Septiembre - Viernes 21hs
Octubre y Noviembre - Sábados 21hs

Verónica no está sola. En un bar abandonado habla con desconocidos. Puede hablar y eso es un montón. Sabe poco del mundo pero no siempre tiene la oportunidad de que la escuchen. Hoy es uno de esos días. Se siente agradecida, las luces y sombras se vuelven visibles durante una hora sólo porque ella está ahí, tomando un café.

Actúa: Sol Rodríguez Seoane
Vestuario: Mary Lopez
Escenografía: Miguel Nigro
Realización de objetos y utilería: Eugenio Fernández Beltrán
Iluminación: Luciana Giacobbe
Diseño: Nadia Estebanez
Música, sonidos en escena: Leandro Airaldo, Sol Rodríguez Seoane
Asistencia, producción y fotografía: Nadia Estebanez
Dramaturgia, dirección: Leandro Airaldo

Entradas:$80 / $60

Reservas por web: Alternativa Teatral 

Reservas e-mail: medesconozcoperotengomemoria@gmail.com

Con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro y ProTeatro


Tengo un hueco, un agujero de todos colores, no es negro, como los otros, brilla.

Nos acercamos un poquito más...#Producir también palabras.



En algún aeropuerto

sábado, 23 de agosto de 2014

Cerrar los ojos



Adentro, muy adentro mío, cuando cierro los ojos y las botellas ya están vacías, me hundo con ellas, entro a verte, a ver por qué se siente así la tristeza, de ese lado, de la mano de nadie, sin más, la soledad lo envuelve todo. Me dejo caer en el tobogán y sigo... Ahí en medio de la oscuridad te encuentro envuelto de mi mente. Y puedo verte y mirarte y perseguirte pero nada de eso es real, son sólo escaleras que descienden más y más. Recuerdo aquel día quebrado cuando todo oscureció y quede del lado equivocado y había en el fondo una caja y nos encerré. Nos asustamos tanto de nuestros tormentos que no nos quisimos ir. A veces los escucho, escucho sus risas y quiero sacarlos de ahí y no tengo más fuerza, ya no tengo más fuerza, ya no, y quiero quedarme ahí sentada con las manos en las rodillas y cerrar los ojos.

nadia estebanez



Autorretrato

miércoles, 11 de junio de 2014

Luis Alberto Spinetta

Quedándote o yéndote 




Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer
y deberás crear
si quieres ver a tu tierra en paz
el sol empuja con su luz
el cielo brilla renovando la vida

Y deberás amar
amar, amar hasta morir
y deberás crecer
sabiendo reír y llorar
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma

De tí saldrá la luz
tan sólo así serás feliz
y deberás luchar
si quieres descubrir la fe
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
este agua lleva en sí
la fuerza del fuego
la voz que responde por tí
por mí...

Y esto será siempre así
quedándote o yéndote.


Luis Alberto Spinetta
Décimo track del disco Kamikaze - 1982. 

lunes, 9 de junio de 2014

La Gaviota – Antón Chéjov



Antón Chéjov


Cuando leí por primera vez La Gaviota me detuve en el monólogo de Nina. Me quedé ahí. La obra tenía que continuar, pero me quedé ahí. Un rato largo. Lo leí una vez y lo volví a releer, varias veces. Después seguí y la terminé. Algo así me volvió a pasar con otras obras de Chéjov. Cada vez que lo leo o lo releo caigo en ese detenimiento. Creo que esa primera vez me pasó, porque además de hablarme de Nina, el texto me hablaba a mí. Eran mis primeros años probando hacer teatro y encontraba un autor que además de contarme una historia particular, reflexionaba sobre la condición del arte, el artista o alguien que busca serlo, o no sabe qué quiere ser. Para mí Chéjov es de esos autores“Faros”. Si me pierdo, lo busco. Si me pierdo fabricando teatro, también lo busco. Supongo que es porque me presta atención. O nos presta atención. Toma condición humana, se apiada, se vuelve confesor, te habla claro, sin vueltas, se aleja para bien del sentido “literario”, se pone modesto, maneja hilos invisibles, te presta atención, se pone amable.

Leandro Airaldo


La gaviota 
Acto III

NINA: ¿Porqué dice usted que besaba la tierra que ha pisado? Habría que matarme. (Se inclina hacia la mesa.) ¡Estoy tan cansada! ¡Si pudiera descansar...! ¡Descansar!
(Levanta la cabeza.) Soy una gaviota... No es eso. Soy una actriz. Sí, claro. (Se oyen risas de Arkádina y Trigorin; Nina presta atención, luego corre hacia la puerta izquierda y mira por el ojo de la cerradura.) Él también está aquí. (Vuelve hacia Treplev.) Sí, bueno... No es nada... Sí... Él no creía en el teatro, se reía de mis sueños; poco a poco yo también dejé de creer y perdí el ánimo... Y al mismo tiempo las preocupaciones del amor, los celos, el temor constante por el pequeño... Me volví mezquina, insignificante, representaba sin ningún sentido. No sabía qué hacer con mis manos, cómo estar en el escenario, no dominaba mi voz. Usted no puede imaginar lo que significa ese estado, cuando uno tiene consciencia de que su juego es horrendo... Soy una gaviota. No, no es eso. ¿Recuerda? Usted mató una gaviota. LLegó un hombre, por casualidad, la vio y como no tenía nada que hacer la destruyó... Argumento para un pequeño cuento... Pero, no es eso... (Se para la mano por la frente.) ¿De qué hablaba? Hablaba del teatro. Ahora ya no soy así... Soy una verdadera actriz, trabajo con fervor, con pasión, estoy como poseída en el escenario y me siento espléndida. Ahora que estoy aquí, camino, camino y pienso, pienso y siento que cada día crecen las fuerzas de mi alma... Ahora sé, comprendo, Kostia, que en nuestro oficio -es lo mismo escribir o hacer teatro- lo esencial no es la fama, ni el brillo, ni aquello con lo que soñábamos, sino saber resistir..., saber llevar su cruz y tener fe. Yo tengo fe y padezco menos; cuando pienso en mi vocación no temo a la vida. 



Para leer textos de Chéjov puede mirar en Teclas Gastadas





sábado, 7 de junio de 2014

Un mundo


Un recorrido por las fotos
las de las vacaciones
aquellas rojizas
las de la parada del colectivo
en esa ruta de la pampa desolada.

Una atrás de otra
y luego unas vías
los paisajes borrosos
entremezclados
como las fotos

Descansar, otra vez...

foto y texto: nadia estebanez



Aldo Pellegrini



"Soñador impenitente: ¡Claro que vale la pena! No sólo vale la pena; es necesario soñar. Sí, señor, es necesario. A través del sueño vamos más allá de la vida.Y para ir más allá todavía hay que soñar que se está soñando. La última noche mi sueño funcionó como un cohete de tres etapas: soñé que soñaba con un sueño. Como usted ve, he alcanzado el espacio sideral del sueño. Creo que por ahora puedo darme por satisfecho. He superado largamente los límites de la vida. Buenas noches, vecino."



Texto extraído del libro Teatro de la inestable realidad de Aldo Pellegrini.

Foto: Luis Migliavacca.

jueves, 5 de junio de 2014

Dos personajes

Un texto que no se termina, que ya no está en esta versión pero que está, dando vueltas por ahí.


Capítulo 1: cómo conocí a FT.

"Hacía algunos años que vivía completamente solo en una casa de un pueblo pequeño que daba al mar y que se entremezclaba con las montañas. Una paraíso perdido en el tiempo, sin ruidos, apagado.
Conocí a FT una noche, en un bar, mientras sonaba un cuarteto de jazz. Desde la otra punta de aquel bar, atestado de botellas, podía mirarlo largas horas. FT tenía la costumbre de hacer gestos con las manos, como si hablase con alguien o con algo, creo que es una especie de manía de las personas que viven en soledad. Vivía cerca del bar, jamás lo vi con alguien, él era un universo solitario dispuesto en capítulos. Siempre el mismo gesto al amanecer, miraba a través de la ventana, fruncía el ceño, movía hacia los costados su cabeza, sacaba plata de su bolsillo, lo dejaba sobre la mesa y se marchaba con una cantidad de papeles.
FT ya era un viejo y no por la edad, sino por el espesor en su amargura, llevaba ese ceño fruncido hacia más de treinta años y ni el tiempo ni las despreocupaciones iban a borrar aquella marca. Tenía las manos escamadas como si hubiese trabajado con cal, esa sustancia blancuzca que corroe la piel lentamente. La delgadez que lo envolvía se ocultaba por su ropaje poco ajustado.
Si bien éramos de otra generación, ya que nos llevábamos unos diez años, compartíamos dos cosas: ese envejecimiento y el ser apátridas. Yo había nacido en Bélgica, pero rápidamente tuve nacionalidad argentina. Las leyes belgas no permitieron que me anotaran en sus registros porque debía tener padres nacidos allí: mi madre portuguesa y mi padre argentino. Ellos decidieron viajar a Buenos Aires para visitar a viejos amigos y familiares, y así lograron darme una especie de identidad."

Extraído de Un cuento que no termina de nadia estebanez.
Foto: Ezequiel Colombo

Un fotograma detrás de otro



El cine experimental
por Narcisa Hirsch

"Cine es lo que ocurre entre fotograma y fotograma, decía Werner Nekes, también es luz en movimiento y reflejada sobre una pared, también es la imagen grande atrapada por el lente, minimalizada, concentrada en 8,16 o 35 milímetros y vuelta a ampliar, más grande que la realidad, larger than life.
Cine es lo que fluye y se va, lo que no queda, una imagen cada vigésima cuarta parte de un segundo, cine es estar a oscuras con otros en una sala compartiendo el ritual.
Pero, ante todo, está la numinosidad de las imágenes, las imágenes que proyectadas hacen visibles a las otras, las internas, las guardadas, las oscuras y olvidadas, en el haz de luz que recorre el terreno justo para arrancarnos de donde estamos sentados y quedar como fundidos con esa luz en una entrega casi pasional. A veces se llama cine experimental, cine underground o cine independiente, para distinguir su forma anárquica de despojar a la imagen de la historia, de la cuerda que es el argumento con el cual pasamos por los abismos de esa luz reflejada que amenaza desbordar nuestro inconsciente, arrastrarnos hacia lugares peligrosos y temidos.
Hay miedo, miedo a un ritmo y a un tiempo no convencionales, a lo rápido y a lo lento, al tiempo real que nunca es el cinematográfico, del cine comercial, hay asombro y desconfianza de los encuadres corridos de lugar, de los fuera de foco, de lo insinuado, de lo que queda abierto para rellenar, hay miedo a la aceleración y también a la amenaza de que no termine nunca.
Quiero decir que el cine sin argumento visible, con otros tiempos, que no son los conocidos, con la descripción de lo cotidiano o de lo poco visto, lo soñado, ese cine despierta pasiones, grandes amores y grandes rechazos y también el aburrimiento ante imágenes que no tienen eco.
Está claro que la violencia de una escena como los baños de sangre que nos ofrecen todos los días no alteran tanto al público como una secuencia de imágenes pacíficas donde por un tiempo más largo que el acostumbrado no pasa aparentemente "nada".
En lo primero la violencia es la del "otro", en cambio en lo segundo, es la nuestra. Pero también es nuestra felicidad ante una imagen que es totalmente la que necesitamos ver, la mente descansa y hay un instante de perfección.
A veces dicen que no es cine. Lo dicen aquellos que no pueden abrir las puertas de la percepción sin prejuicios, para sentir lo que es y no lo que tiene que ser.
Dalí, Buñuel y Cocteau fueron los primeros y después siguieron los alemanes en la época de Bauhaus y del cubismo y luego pasó a Estados Unidos, donde ahora existe la escuela más grande, la tradición más larga de este cine, que se puede ver en museos, universidades, galerías y lugares donde se hacen proyecciones con el cineasta presente.
La libertad de trabajar con muy poca plata es la libertad de no tener que vender, es la libertad de trabajar casera y artesanalmente, sin grades equipos ni escenarios. Ni apremio de tiempo. Se hace un fotograma por día o por año. Cada uno elige su tiempo y su espacio. Por eso y por todo lo demás, el cine experimental es un arte subversivo, más que el cine documental o político.
Más subversivo que un cine intelectual o conceptual. Por eso hay pocos que van y menos aun los que se quedan."


Foto: fotograma del cortometraje Espacio C de nadia estebanez.

VOY


Héctor Viel Temperley



Voy
como una botella
flotando en el mar,
con la cabeza fuera del agua.
Sin brazos,
fresco,
besado verde
por todos lados.


Texto extraído de Poemas con caballos (1955)

miércoles, 4 de junio de 2014

El Gato Negro


El Gato negro de Edgar Allan Poe 



El Gato Negro


      No espero ni remotamente que se conceda el menor crédito a la extraña, aunque familiar historia que voy a relatar. Sería verdaderamente insensato esperarlo cuando mis mismos sentidos rechazan su propio testimonio. No obstante, yo no estoy loco, y ciertamente no sueño. Pero, por si muero mañana, quiero aliviar hoy mi alma. Me propongo presentar ante el mundo, clara, suscintamente y sin comentarios, una serie de sencillos sucesos domésticos. Por sus consecuencias, estos sucesos me han torturado, me han anonadado. Con todo, sólo trataré de aclararlos. A mí sólo horror me han causado, a muchas personas parecerán tal vez menos terribles que estrambóticos. Quizá más tarde surja una inteligencia que de a mi visión una forma regular y tangible; una inteligencia más serena, más lógica, y, sobre todo, menos excitable que la mía, que no encuentre en las circunstancias que relato con horror más que una sucesión de causas y de efectos naturales.
      La docilidad y la humanidad fueron mis características durante mi niñez. Mi ternura de corazón era tan extremada, que atrajo sobre mí las burlas de mis camaradas.

      Sentía extraordinaria afición por los animales, y mis parientes me habían permitido poseer una gran variedad de ellos. Pasaba en su compañía casi todo el tiempo y jamás me sentía más feliz que cuando les daba de comer o acariciaba. Esta singularidad de mi carácter aumentó con los años, y cuando llegué a ser un hombre, vino a constituir uno de mis principales placeres. Para los que han profesado afecto a un perro fiel e inteligente, no es preciso que explique la naturaleza o la intensidad de goces que esto puede proporcionar. Hay en el desinteresado amor de un animal, en su abnegación, algo que va derecho al corazón del que ha tenido frecuentes ocasiones de experimentar su humilde amistad, su fidelidad sin límites. Me casé joven, y tuve la suerte de encontrar en mi esposa una disposición semejante a la mía. Observando mi inclinación hacia los animales domésticos, no perdonó ocasión alguna de proporcionarme los de las especies más agradables. Teniamos pájaros, un pez dorado, un perro hermosísimo, conejitos, un pequeño mono y un gato. Este último animal era tan robusto como hermoso, completamente negro y de una sagacidad maravillosa. Respecto a su inteligencia, mi mujer, que en el fondo era bastante supersticiosa, hacía frecuentes alusiones a la antigua creencia popular, que veía brujas disfrazadas en todos los gatos negros. Esto no quiere decir que ella tomase esta preocupación muy en serio, y si lo menciono, es sencillamente porque me viene a la memoria en este momento. Plutón, este era el nombre del gato, era mi favorito, mi camarada. Yo le daba de comer y él me seguía por la casa adondequiera que iba. Esto me tenía tan sin cuidado, que llegué a permititirle que me acompañase por las calles. Nuestra amistad subsistió así muchos años, durante los cuales mi carácter, por obra del demonio de la intemperancia, aunque me avergüence de confesarlo, sufrió una alteración radical. Me hice de día en día más taciturno, más irritable, más indiferente a los sentimientos ajenos. Llegué a emplear un lenguaje brutal con mi mujer. Más tarde, hasta la injurié con violencias personales. Mis pobres favoritos, naturalmente, sufrieron también el cambio de mi carácter. No solamente los abandonaba, sino que llegué a maltratarlos. El afecto que a Plutón todavía conservaba me impedía pegarle, así como no me daba escrúpulo de maltratar a los conejos, al mono y aun al perro, cuando por acaso o por cariño se atravesaban en mi camino. Mi enfermedad me invadía cada vez más, pues ¿qué enfermedad es comparable al alcohol?, y, con el tiempo, hasta el mismo Plutón, que mientras tanto envejecía y naturalmente se iba haciendo un poco desapacible, empezó a sufrir las consecuencias de mi mal humor.

viernes, 30 de mayo de 2014

La hora cero


La hora cero de Ray Bradbury


Ilustración CrispyLettuce


La hora cero 


¡Oh, era maravilloso! ¡Qué juego! Nunca se habían divertido tanto. Los niños salían como disparados por una catapulta a través de los verdes jardines, gritándose unos a otros, tomados de la mano, corriendo en círculos, subiéndose a los árboles, riendo a carcajadas. Sobre ellos volaban los cohetes y los autos-escarabajos susurraban en las calles. Pero los niños seguían jugando. Cuánta diversión, cuánta desbordante alegría, cuántos saltos y chillidos.

Mink entró corriendo en la casa, cubierta de polvo y sudor. Era, para sus siete años, alta, fuerte y decidida. Su madre, la señora Morris, apenas podía seguirla con los ojos mientras la niña abría violentamente los cajones y metía cacerolas y herramientas dentro de un saco.
-Cielos, Mink, ¿qué ocurre?
-¡El juego más maravilloso del mundo! -jadeó Mink, con el rostro enrojecido.
-Para un momento. Te va a hacer daño -le dijo su madre.
-No. Estoy bien -dijo Mink-. ¿Puedo llevarme esas cosas, mamá?
-Pero no las estropees -dijo la señora Morris.
-¡Gracias, gracias! -gritó Mink y ¡pum! ya se había ido, como un cohete.
La señora Morris siguió con los ojos a la niña.
-¿Cómo se llama ese juego?
-¡La invasión! -gritó Mink, y dio un portazo.


jueves, 29 de mayo de 2014

Me desconozco pero tengo memoria - Próximo Estreno


Me desconozco pero tengo memoria, obra de teatro independiente que se estrenará en septiembre de este año, y se encuentra en proceso de producción.

Pequeño adelanto del texto:

"Yo nunca tuve actividades por la mañana. Siempre me busqué actividades por la tarde. Necesito toda la mañana para despertarme".







Actúa: Sol Rodríguez Seoane
Asiste, produce y fotografía: Nadia Estebanez
Vestuario: Mary Lopez
Asistencia en diseño espacial: Miguel Nigro
Sonidos en escena: Leandro Airaldo
Dramaturgia, dirección: Leandro Airaldo


Sala: Vera Vera Teatro

Hermann Hesse - INCIPIT VITA NOVA


Comenzar con este texto un blog, tiene varios significados. El inicio, el comienzo de algo, tal vez prometedor. Nuevos textos, nuevos lugares, que ya muchos conocerán o no...

Iremos cargando, noticias, textos, imágenes que nos inspiran, reseñas de películas o de obras de teatro...Todo eso que nos gusta.








INCIPIT  VITA  NOVA - Hermann Hesse 

Hay en mi vida, como en la de la mayoría de las personas, un punto de mutación hacia lo peculiar, un lugar de espantos, de tinieblas, de confusión y de soledad, un día de inaudito aturdimiento y vacuidad, de cuya tarde surgen nuevos astros en el cielo y nuevos ojos en nosotros.
Pasé entonces, con una sensación de frío, entre los escombros de mi mundo juvenil, sobre pensamientos hechos añicos y sobre sueños desgarrados y desmembrados, y todo cuanto miraba se convirtió en polvo y dejó de vivir. Pasaban a mi lado amigos que me avergoncé de conocer, me contemplaban ideas que había pensado anteayer y que se habían formado tan ajenas y extrañas como si hubieran sido centenarias y nunca me hubiesen pertenecido. Todo se apartó de mí; pronto me encontré rodeado por un vacío y una bonanza desmedidos. No me quedaba nada cercano, ningún ser querido, ninguna vecindad, y mi vida se encumbró en mí como náusea estremecedora, cual si se hubiese rebasado toda medida, profanado todo altar, acibarado toda dulzura, superado cada altozano; como si se hubiese oscurecido toda apariencia de pureza y desgarrado y pisoteado hasta el mero barrunto de una hermosura. Ya no tenía nada que adorar, anhelar u odiar. Todo cuanto aún había en mí de sacro, de no ultrajado y conciliador, había quedado sin voz y sin mirada. Todos los guardianes de mi vida habían quedado dormidos. Todos los puentes estaban rotos, y todas las lejanías despojadas de su azul.
Cuando todo lo atrayente y amable había desaparecido así para mí y desperté a la conciencia de mi miseria, agotado e indeciblemente despojado y pobre, como un náufrago del espíritu, humillé la vista, me levanté con pesados miembros y me aparté de todos los hábitos de mi pasado cotidiano, cual un ajusticiado que de noche abandona su hogar sin despedirse y sin cerrar las puertas detrás de sí.
¿Quién vió alguna vez el fondo de la soledad? ¿Quién puede afirmar que conoce el reino del renunciamiento? Sentí vértigos cuando me incliné sobre el precipicio; mi vista se despeñó sin hallar el fin. Atravesé el país del renunciamiento hasta que mis rodillas se doblaron de cansancio, y todavía el camino se prolongaba ante mi paso por una eternidad no disminuida.
Una noche queda y triste se abovedaba consoladora y adormecedora por encima de mí. El adormecimiento y el sueño llegaron a mí como amigos que saludan a uno que retorna a su casa, quitándome de las espaldas una carga mortal como si fuese un lío de viandante.
¿Naufragaste alguna vez y viste acercándose a ti la tierra y un nadador? ¿Estuviste alguna vez a la muerte y aspiraste, reconvaleciente, el primer trago de fresco aire de jardín, sintiendo el dulce hervir de la sangre que se renueva? Igual que a ese náufrago puesto en salvo y a ese convaleciente me inundó un torbellino de gratitud, de tranquilidad, luz y bienestar cuando aquella noche reconocí a inescrutables seres que se inclinaban gentilmente hacia mí.
El cielo presentó un aspecto distinto del de cualquier otro momento anterior. La posesión y el retorno de las estrellas uniéronse a mi vida más íntima en una alianza de amistad predestinada, y lo eterno, aunó algo en mis adentros, clara y bienhechoramente, a sus leyes. Sentía en mi vida, elevada sobre el desierto, un sedimento de oro, una fuerza y una ley en que, según me percaté con espléndido asombro, todo se ordenaría en adelante en mí, lo mismo lo viejo que lo nuevo, en nobles formas cristalinas, celebrando alianzas afortunadas con todas las cosas y maravillas del mundo.

Incipit vita nova. Me he transformado en un ser nuevo, un prodigio para mí mismo, a la vez activo y quieto, dando y recibiendo, dueño de bienes, cuyos más valiosos tal vez no conozca todavía.


H.H.
Texto escrito en 1899.


Más información Hermann Hesse (1877-1962)

jueves, 10 de marzo de 2011

Ningún lugar a donde ir...




"Él tiene tiempo de quedarse mirando las piedras, y uno qué...siempre corriendo...
La humanidad juega con juguetes ajenos, aún no...
¿El modernismo? Nuestra liberación está en el conservadurismo.
Van a ir a la luna. Después, van a volver a la Tierra contentos de reencontrarla, felices como niños.
Aré los campos y fui feliz sin cine.
¿Qué tiene la ciudad para ofrecerle a un granjero? ¿Dinero? ¿Un clavo? ¿Una bicicleta? ¿Un pañuelo?
Lo que el pasado haya sido, debo admitir, no fue mucho...Pero incluso caímos más bajo que eso..."

Texto: extraído de Ningún lugar adonde ir de Jonas Mekas, ed. caja negra, Argentina, 2008
Foto: Fotogramas 8mm Nadia Estebanez

domingo, 7 de noviembre de 2010

Nos preparábamos para el futuro


Estas fotos son del 2010, una especie de premonición de lo que vamos a hacer este 2014: buena comida, buenas cámaras, buen sonido, buenas recetas, todo filmado. Ahora se está horneando.




Foto: Nadia Estebanez


Los sabores del dulce de leche y la crema con un budín de peras. Una delicia del "Cucho"


lunes, 25 de octubre de 2010

De las imágenes de ayer



un recuerdo de descanso
en aquel lugar
los dedos petrificados en la máquina de escribir

las manos en la tela
blanca, celeste y rosa
las arrugas del tiempo
las imágenes
de ayer
se hacen humo.


texto y fotos: n.e.

sábado, 1 de mayo de 2010

El origen de la luz


"Durante horas me quedaba contemplando el almácigo de lomas y, ¿quién lo hubiera dicho?, cada mañana llegaba con su novela, esos días resultaron grandes novelistas. No por ello hay que pensar en la imagen del literato profesional, no, no se sentaban a tal hora y a tal otra, se levantaban de su asiento luego de haber llenado un número determinado de carillas. Mañanas, tardes y noches indisciplinadas de esos años. Por más que la novela comenzara y terminara a veces temprano, sólo durante la tarde o la noche de ese día asistíamos a su desenlace. Recién cuando esas páginas se agregaban al resto de la peripecia para redondearla, caíamos en la cuenta de hasta qué punto esas páginas nos habían estado faltando."


Texto extraído de El origen de la luz de Arnaldo Calveyra.
Foto: nadia estebanez